segunda-feira, 16 de julho de 2007

"Trabajo de vivir"

Encontrei este artigo (escrito por Guillermo Etcheverry na sua crónica "Reflexiones") numa revista (La Nacion Revista - 3 de junho de 2007) que a minha irmã tinha lá por casa, em Buenos Aires.
Já há alguns dias que o queria partilhar aqui, com os distraídos como eu que deixaram passar ao lado esta experiência.
Entretanto, na revista Piauí (brasileira) encontrei um artigo ainda mais concentrado no assunto, mas ficava mal estar no meio da Livraria da Travessa a transcrever palavra por palavra as (acho que) 2 páginas A3 do artigo.
Aqui vai:

"El joven buscó un sitio adecuado en el rincón de una concurrida
estácion del subte de Washington, la apital de los EE.UU. Eran casi
las ocho de una cruda mañana invernal de enero passado. Inadvertido
para la multitud que caminaba velozmente tratando de superar la
aglomeración matinal, extrajo su violín del estuche, que colocó
abierto frente a sí, luego de deslizar subrepticiamente en él algún
dinero. Y comenzó a hacer música.
El joven no era un músico callejero común, su violín no era un
instrumiento cualquiera y las obras que ejecutaba no eran sencillas.
Se trataba de Joshua Bell, uno de los más destacados violinistas del
mundo, su violín era un Stradivarius de 1710 - valuado en más de tres
milliones de dólares - y atacó con la Chacona de la Partita nº2 de
Bach. Otro gran músico, Johannes Brahms, alguna vez confesó: "Si yo
sólo imaginara haber creado esa música o tan solo la hubiera pensado,
esto seguro de que la excitación y la conmoción que habría
experimentado hubiesen bastado para enloquecerme"
El sonido inudaba la estación, cuya acústica era sorprendentemente muy
adecuada, y la magistral arquitecturasonora de Bach se adueño
rápidamente del ámbito. No pasaba inadvertida. Cómo reaccionarían los
transeúntes? En un contextobanal y en un momento inoportuno, tendría
la belleza capacidad para trascender? Esos interrogantes eran
precisamente los que buscaba responder la experiencia de la que la
situación descripta formaba parte, organizada por el matutino The
Washington Post. Previendo que Bell sería reconocido - pocas semanas
después habría de recibir el premio al mejor músico clásico de los
EE.UU. - se organizaran estrategias para contener la multitud.
Jamás se reunió muchedumbre. Quienes caminaban ante Bell le
dispensaban, en el mejor de los casos, una mirada esquiva; la mayoría
lo ignoraba. durante los 45 minutos, pasaron frente a él 1097
personas, siete se detuvieron y recaudó 32,17 dólares.
El análisis de tan apasionante experiencia ha generado debates en todo
el mundo. Resulta interesante destacar dos aspectos. Muchos eran los
jóvenes que caminaban frente al violinista conaudífonos, escuchando su
própria música. La difusíon de la tecnología, em muchos casos, limita
en vez de expandir nuestra experiencia de la realidad: escuchamos lo
ya conocido, recibimos las noticias de quienes pensan como nosotros,
nos vamos cerrando los demás y a vivencias que nos son desconocidas.
Si ante tan inesperado y generoso ofrecimiento de lo mejor, caminamos
ciegos y sordos, qué otras cosas nos estaremos perdiendo?, se pregunta
Gene Weingarten, el periodista que relata esta experiencia en un bello
artículotitulado Perlas antes del desayuno. Evoca a este respectounas
estrofas del poeta W. H. Davies "Qué es esta vida si, atrapados por
ansiedades/ carecemos del tiempo para deternos y contemplar?"
El otro aspecto para destacar es qeu, entre las escasas personas que
se interesaban por Bell, la mayoría eran niños. Que ni siquiera
llegaban a detenerse porque eran arrastados por sus mayores para que
no perdieran tiempo. El poeta Billy Collins señaló que los niños nacen
con un conocimiento y una apreciación innatos de la poesía, dones que
la vida les va quitando lentamente.
Posiblemente lo mismo suceda con la música.
Tal vez una de las más importantes conclusiones de esta aleccionadora
experiencia sea precisamente la necesidad de preservar para los niños
ese contacto directo con la realidad. En este caso, con la realidad de
una música de la que alguien ha dicho que "no hace nada menos que
demonstrarles a los seres humanos por qué vale la pena tomarse el
trabajo de vivir". "

2 comentários:

Mariana disse...

Ja conhecia esta experiencia, mas nao sei onde a vi descrita. Na realidade, desperdicamos muita coisa extraordinaria, nesta vida apressada que levamos e onde ha muito pouco tempo para o belo.
Temos que ir ver mais exposicoes, ouvir mais musica...
beijinhos

Billy disse...

Bau,

Foste uma das nove "entaladas" com o desafio que podes ler aqui.

É caso para dizer: agora é que é.